Menu
RSS

Cuando me hago cargo de mis emociones

 

hacerse-cargo-de-las-emociones¿Cuantas veces nuestras emociones nos han conducido a reacciones cuyas consecuencias no han sido agradables? ¿Cuántos momentos maravillosos se han desvanecido porque mi emoción ha sido más fuerte que el objetivo que deseaba alcanzar?

Las emociones en si sean positivas o negativas no pueden ser calificadas del todo como incorrectas o correctas, siempre lo he sostenido  “incluso las emociones más negativas conllevan aprendizaje y actúan como un termómetro que nos conducen a nuestros objetivos”. En este sentido la emoción negativa en particular resulta siendo un aliado insuperable para conocernos, descubrir creencias, temores o develar aquellos beneficios secundarios de una determinada situación que no nos hace felices.

Sin embargo el dilema o problema surge cuando no me hago cargo de mis emociones, como un caballo salvaje que me conducirá sin rumbo determinado, restándome cualquier posibilidad de control y responsabilidad sobre el resultado final.

Pero que implica hacerme cargo de mis emociones:

1) Implica inicialmente el aceptar que esa emoción surge o se origina en mí, en mi forma de percibir el mundo, en mi sistema de creencias, experiencia o en mis temores. Y no así  en factores o en circunstancias externas sino en la interpretación que yo hago de ellas. Y asimismo decido sentirla y vivirá ya sea de forma consciente o inconsciente pero siempre con un 100%  de control y responsabilidad

2) Asimismo yo decido que hacer con esta emoción: disiparla, resolverla, amplificarla, analizarla y las acciones que seguirán a esta decisión. Sin duda y desde un punto de vista orientado al crecimiento lo más recomendable es tomar conciencia de ella, del porque surge y  comenzar a conducirla hacia acciones que nos conduzcan hacia el éxito, la felicidad y el logro de nuestros objetivos. Esto se traduce en un 100% de control y responsabilidad nuevamente.

3) Hacerme cargo de mis emociones me lleva a comprender también, que las personas que me rodean también tienen ese privilegio, por lo tanto me libera de esa necesidad que muchas veces surge de la mano de la culpa de ser responsables de las emociones de los demás liberándonos de una “mochila” que no nos corresponde en absoluto.

Hacerme cargo de mis emociones se traduce en asumir el 100% de la responsabilidad y control de ella, cuando hablamos de responsabilidad hablamos de aquella habilidad que vamos a desarrollar  de responder y de enfocarla a la acción. El hacerme cargo de mis emociones resulta siendo un interesante desafío que va requerir hacer un esfuerzo adicional para nuestro crecimiento, como un musculo que requiere fortalecerse.

Sin lugar a duda el beneficio más significativo de “hacerme cargo de mis emociones” se traduce principalmente en llevar en la mano el control remoto y el privilegio de poder mejorar de forma sostenida nuestra calidad de vida.

 

Por MALE TORRICO

primi sui motori con e-max

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios
 

Ser Felices

Biblioteca

Especialidades

Terapias Complementarias

Espacio Espiritual

Redes Sociales